
Panamá concretó la compra del 41% de las acciones privadas de Petroterminal de Panamá (PTP), en manos de la estadounidense NIC Holding Corp., por un monto de 191,7 millones de dólares. Con esta operación, el Estado se convierte en dueño del 100% de la empresa que administra el oleoducto transístmico de 131 kilómetros, infraestructura que conecta el Atlántico con el Pacífico y que moviliza más de 100 millones de barriles de crudo al año.
La transacción se realizó con fondos propios de PTP, sin recurrir al Tesoro Nacional ni incrementar la deuda pública. El gobierno subrayó que la operación refuerza la soberanía energética y logística del país, al consolidar el control sobre un activo estratégico comparable al Canal de Panamá.
Historia y marco legal
Petroterminal de Panamá fue creada a finales de los años 70 como empresa mixta entre el Estado y NIC Holding, con el objetivo de transportar crudo de Alaska hacia la costa este de Estados Unidos en buques de gran tamaño que no podían transitar por el Canal. La Ley 30 de 1977, reformada en 1981, estableció el derecho contractual de compra de la participación privada, opción que el gobierno ejerció ahora en condiciones pactadas y con estados financieros auditados.
El oleoducto cuenta con terminales en Chiriquí Grande (Atlántico) y Puerto Armuelles/Charco Azul (Pacífico). Su capacidad de transporte alcanza los 10 millones de barriles mensuales, lo que lo convierte en un corredor energético de relevancia regional.
Proyección estratégica
El presidente José Raúl Mulino destacó el carácter histórico de la operación: “Hoy Panamá asegura el control total de una infraestructura crítica para nuestra soberanía. Lo que cambia es la propiedad, no la operación, y se garantiza la continuidad de empleos y contratos”.
Por su parte, el ministro de Economía y Finanzas, Felipe Chapman, subrayó que la compra se financió con ingresos propios de la empresa: “No se utilizó dinero del Tesoro ni se incrementó la deuda pública. Es una inversión que fortalece la posición del país en el comercio global de hidrocarburos”.
El gobierno considera que el corredor petrolero complementa al Canal de Panamá y amplía la plataforma logística nacional. Además, se proyecta como motor de desarrollo para las provincias de Chiriquí y Bocas del Toro, con generación de empleo y programas sociales vinculados a la operación del oleoducto.
Por: Redacción

