
La agenda mundial de los minerales críticos se ha reordenado en los últimos meses. Las tierras raras, un grupo de 17 elementos esenciales para tecnologías de punta —desde imanes de alta potencia hasta superconductividad—, se consolidan como un botín estratégico en la disputa entre Washington y Pekín. Mientras Donald Trump impulsa acuerdos con países asiáticos para reducir la dependencia de China, este último refuerza sus controles de exportación y amplía reservas estratégicas. En ese tablero, Argentina aparece mencionada en foros internacionales como territorio con recursos de interés, aunque todavía sin proyectos productivos en marcha.
Argentina en la mira internacional
En diciembre de 2025, el International Gold, Silver and Copper Seminar organizado por Panorama Minero destacó que Argentina enfrenta el desafío de transformar su potencial geológico en ventaja estratégica. La discusión vinculó las tierras raras con la transición energética y la carrera tecnológica global. Un analista presente en el seminario señaló: “Argentina tiene recursos, pero carece de la infraestructura y la inversión necesarias para convertirlos en una ventaja competitiva real”.
Este interés internacional refuerza lo que ya habíamos planteado en nuestra nota de diciembre, “Tierras raras: el oro invisible que pone a la Argentina en el radar global”, donde advertimos que el país figura en la agenda mundial más por su potencial que por su capacidad productiva actual.
La disputa Trump–China y sus efectos
En paralelo, la tensión entre Estados Unidos y China se profundizó. Trump selló acuerdos de suministro con cuatro países asiáticos para contrarrestar la dominancia china. Sin embargo, los analistas advierten que el desarrollo de nuevas capacidades llevará años. China, por su parte, implementó un sistema de licencias de exportación para siete elementos críticos, reforzando su posición como actor dominante.
La consecuencia inmediata es la volatilidad en los precios y la percepción de las tierras raras como activos de seguridad más que como commodities. Fondos de inversión y empresas mineras en Australia y Canadá atraen capital, mientras Argentina observa desde la periferia, con la oportunidad de posicionarse si logra superar barreras ambientales y tecnológicas.
Por: Redacción

