
Durante una entrevista concedida a Nicolás Carugatti y Jorge Metz en el programa Up River, Fernando Álvarez Castellano, presidente de Conarpesa, analizó la evolución de la industria pesquera argentina y los desafíos que enfrenta el sector ante los cambios registrados en los mercados internacionales.
El empresario sostuvo que las preferencias de los consumidores evolucionaron significativamente durante los últimos años, obligando a las empresas a revisar estrategias productivas, formatos de comercialización e inversiones orientadas a la generación de mayor valor agregado.
Del producto tradicional al consumo inmediato
Según explicó Álvarez Castellano durante la conversación con Carugatti y Metz, las generaciones más jóvenes ya no demandan exclusivamente cajas de gran tamaño con langostino entero congelado, históricamente uno de los formatos más difundidos del producto argentino.
En cambio, los consumidores buscan presentaciones más prácticas, con porciones reducidas, listas para consumir y adaptadas a espacios de almacenamiento cada vez más limitados. El empresario señaló que la tendencia apunta hacia productos pelados, desvenados, libres de aditivos químicos y comercializados en envases fraccionados que simplifiquen su utilización en el hogar.
A su criterio, el agregado de valor dejó de ser una oportunidad complementaria para transformarse en un requisito necesario para competir en los mercados internacionales.
«La demanda exige valor agregado y el que no se adapte rápido se va a quedar con el langostino guardado en las cámaras», afirmó.
La apuesta por una nueva etapa industrial
En ese contexto, Álvarez Castellano explicó las razones detrás de la inversión realizada en una planta de reproceso ubicada en Paraguay junto al grupo español Wesco, actual socio de la compañía. Según indicó, una porción importante de las colas de langostino exportadas desde Argentina termina siendo reprocesada en terceros países antes de llegar al consumidor final.
La iniciativa busca capturar una parte de ese proceso industrial dentro de Sudamérica y reducir la dependencia de centros de procesamiento ubicados fuera de la región.
El ejecutivo describió una operatoria integrada que incluye captura, descarga, clasificación, procesamiento primario, congelado y posterior traslado terrestre de la mercadería para continuar su transformación industrial.
Una industria pesquera en plena transformación
Durante la entrevista, el presidente de Conarpesa también destacó la evolución registrada por la actividad pesquera durante las últimas tres décadas. Como ejemplo, señaló que cuando inició sus actividades en Argentina los buques congeladores obtenían capturas de langostino significativamente inferiores a los volúmenes actuales, reflejando el desarrollo alcanzado por la actividad.
Asimismo, remarcó la importancia del trabajo realizado por el INIDEP en materia de sostenibilidad y destacó el crecimiento operativo de la compañía, que prevé superar los 2.000 puestos de trabajo al cierre del año. En paralelo, mencionó inversiones destinadas a la renovación de flota, incorporación de infraestructura industrial, generación de energía fotovoltaica y fortalecimiento de la trazabilidad en toda la cadena productiva.
Para Álvarez Castellano, la capacidad de adaptación será uno de los factores determinantes para el futuro de la industria pesquera argentina, en un escenario donde los hábitos de consumo evolucionan con rapidez y obligan a repensar la forma en que el langostino llega a los mercados internacionales.
Por: Redacción

