
El buque siniestrado Wan Hai 503 quedó sin refugio durante once semanas tras una explosión en el Mar Arábigo. La odisea revela vacíos críticos en la normativa marítima internacional.
Rechazos, deriva y silencio institucional
Tras el siniestro, India ordenó la salida del buque de su zona económica exclusiva, mientras Sri Lanka negó el ingreso a sus aguas. A pesar de los esfuerzos del equipo de salvamento por controlar el fuego y estabilizar la estructura, el Wan Hai 503 quedó vagando por el Mar Arábigo sin destino definido. La embarcación fue monitoreada por satélite y por software de ruteo meteorológico, pero ningún puerto quiso asumir el riesgo operativo ni ambiental.
La situación recuerda precedentes como el Maersk Frankfurt, que en 2023 también debió cruzar el Mar Arábigo tras un incendio, aunque pudo hacerlo por sus propios medios. En este caso, el Wan Hai 503 dependió de remolque externo, con brasas aún activas en bodegas y una estructura comprometida.
Vacíos normativos y urgencias globales
El caso expone una falla estructural en el sistema marítimo internacional: no existe un protocolo vinculante que obligue a los Estados a ofrecer refugio a buques siniestrados. La Convención SOLAS y el Código de Seguridad para Buques no contemplan escenarios prolongados de deriva sin puerto, dejando la decisión en manos de cada jurisdicción. Este buque siniestrado sin refugio evidencia la falta de protocolos vinculantes.
Organismos como la Organización Marítima Internacional (IMO) han emitido recomendaciones, pero sin fuerza legal. Esto genera un limbo operativo que pone en riesgo vidas humanas, carga comercial y ecosistemas marinos. La falta de coordinación entre países costeros y la ausencia de mecanismos de compensación agravan el problema.
Últimas novedades rumbo a Medio Oriente
El 26 de agosto, Wan Hai confirmó que el buque está siendo remolcado hacia Medio Oriente, con opciones como Jebel Ali o Khor Fakkan bajo evaluación técnica. El trayecto estimado supera las 1.800 millas náuticas, y se realiza bajo monitoreo constante. No hay llamas visibles, aunque persiste humo leve en una bodega.
La historia del Wan Hai 503 no solo revela una tragedia marítima, sino también una deuda normativa global que sigue sin resolverse. Mientras el buque siniestrado sin refugio avanza lentamente hacia un destino incierto, el sector observa con atención y preocupación.
Por: Redacción