
El transporte marítimo global enfrenta una paradoja: mientras la industria invierte miles de millones en combustibles alternativos y tecnologías limpias, la Organización Marítima Internacional (OMI) sigue paralizada. En octubre de 2025, el organismo postergó la adopción del Net-Zero Framework, incapaz de alcanzar consensos reales. La votación terminó en un empate político: 57 Estados a favor de aplazar, 49 en contra y 21 abstenciones. El resultado fue un golpe de realidad para quienes esperaban liderazgo global.
En vísperas del MEPC 84, los principales grupos navieros —BIMCO, ICS, INTERCARGO, INTERTANKO, CLIA, INTERFERRY y WSC— emitieron un llamado conjunto para que la OMI sea el único foro regulador. Argumentan que un marco único evitaría la fragmentación y la doble penalización de emisiones. “La descarbonización ha empezado. Hay investigación y desarrollo en marcha, y nuevos planes sobre combustibles alternativos como metanol y amoníaco”, declaró Arsenio Domínguez, Secretario General de la OMI. Sin embargo, la evidencia muestra que los discursos no se traducen en medidas vinculantes.
La industria pide unidad, la OMI ofrece parálisis
La incapacidad de la OMI contrasta con la Unión Europea, que ya aplica ETS y FuelEU Maritime desde 2023. Mientras Bruselas avanza con reglas concretas, la OMI se enreda en negociaciones estériles. Christine Cabau-Woehrel, de CMA CGM, lo sintetizó con crudeza: “Será un camino largo y difícil, pero queremos correr adelante.” La industria ya invirtió más de 150 mil millones de dólares en descarbonización, con más de 200 buques capaces de operar con combustibles de bajas emisiones, según el World Shipping Council. Pero sin un marco global, el riesgo de fragmentación es inevitable.
La influencia de Estados Unidos
El bloqueo de EE.UU. en octubre de 2025 fue decisivo. Washington lideró la oposición al Net-Zero Framework, calificándolo de “impuesto global al carbono” y advirtiendo que encarecería el transporte marítimo en hasta un 10%. Además, amenazó con sanciones y restricciones a países que lo apoyaran. Este poder de veto expone la fragilidad del foro global y la incapacidad de la OMI de convivir sanamente con su miembro más poderoso.
Se vive con la esperanza de llegar a ser un buen recuerdo, pero la OMI corre el riesgo de convertirse en el recuerdo de una oportunidad perdida. Su actuación está íntimamente ligada a la incapacidad de tener una sana convivencia con Estados Unidos, un socio que ejerce poder de veto y paraliza cualquier avance.
Por: Redacción

