
El Segundo Taller Regional del Proyecto GloLitter Partnerships (OMI/FAO), realizado en Santiago de Chile entre el 25 y el 29 de mayo, incluyó una experiencia práctica que aportó un costado humano y visual a las discusiones técnicas. Delegaciones de distintos países de América del Sur visitaron la planta de Comberplast, en Valparaíso, para conocer de primera mano cómo los residuos plásticos marinos pueden reconvertirse en materiales útiles.
La actividad se enmarcó en el programa oficial del encuentro, organizado por la FAO Oficina Regional para América Latina y el Caribe, y complementó las sesiones de trabajo sobre normativas, monitoreo y cooperación internacional.
La planta de Comberplast y el reciclaje de redes
En las instalaciones de Comberplast, empresa asociada al proyecto Redes de América, los participantes observaron el proceso mediante el cual las redes de pesca en desuso y otros plásticos recuperados del mar se transforman en pellets plásticos. Estos insumos son luego reutilizados en la fabricación de nuevos productos, cerrando el círculo de la economía circular.
El recorrido permitió ver cómo los materiales dañados y descartados se convierten en recursos con valor agregado. Para los técnicos y marinos presentes, la experiencia fue una demostración concreta de que la cooperación regional no se limita a documentos y normativas, sino que se traduce en prácticas tangibles de sostenibilidad.
Economía circular y cooperación regional
La visita a Comberplast se inscribe en la estrategia del Proyecto GloLitter Partnerships, impulsado por la Organización Marítima Internacional (OMI) y la FAO, que busca reducir la contaminación por plásticos en los mares mediante la cooperación internacional.
Los participantes destacaron que la reconversión de residuos en insumos útiles es un ejemplo de cómo las políticas regionales pueden generar impacto directo en la infraestructura portuaria y pesquera. La trazabilidad de los materiales reciclados y su reinserción en la cadena productiva refuerzan la sostenibilidad como eje de la gobernanza marítima.
Color humano y testimonios
Durante la visita, varios asistentes remarcaron la importancia de “ver con los propios ojos” cómo los residuos marinos pueden transformarse en valor. Aunque no se difundieron declaraciones oficiales, el consenso fue que la experiencia práctica aporta densidad narrativa a los compromisos asumidos en el taller.
La combinación de teoría y práctica permitió a las delegaciones comprender que la lucha contra la basura plástica marina requiere tanto de normativas internacionales como de iniciativas locales capaces de reconvertir los desechos en recursos.
La visita a Comberplast en Valparaíso mostró que la cooperación regional en materia ambiental no se limita a la aprobación de catálogos o disposiciones técnicas. También se traduce en prácticas concretas de economía circular, donde la basura marina se convierte en insumos útiles. La experiencia reforzó el compromiso de los países participantes con la sostenibilidad y la protección de los mares del continente.
Por: Redacción

