
La reciente botadura del buque salmonero Froy Frohav en las instalaciones de Astilleros Murueta, en Erandio, País Vasco, ofrece una oportunidad para analizar cómo evoluciona la competencia mundial en la industria naval. El buque está siendo construido para el grupo noruego Frøy, uno de los principales proveedores de servicios para la acuicultura del país escandinavo, y su entrega está prevista para el segundo semestre de 2027.
Se trata de una embarcación destinada al transporte y tratamiento de peces vivos, principalmente salmones, con una capacidad de carga de 4.500 metros cúbicos. Además, incorpora un sistema de propulsión híbrido diésel-eléctrico con almacenamiento en baterías que le permitirá realizar determinadas operaciones y maniobras en modo de cero emisiones. También contará con sistemas avanzados de ciberseguridad y tecnologías orientadas a preservar la calidad del pescado durante las operaciones de transporte.
La construcción de este buque plantea una pregunta interesante: ¿por qué una compañía noruega eligió un astillero español en un contexto en el que China concentra la mayor parte de los nuevos pedidos mundiales?
Especialización frente a volumen
Las cifras internacionales muestran que China, Corea del Sur y Japón siguen dominando el mercado de grandes portacontenedores, petroleros y graneleros. Sin embargo, determinados nichos tecnológicos continúan concentrándose en astilleros europeos que cuentan con experiencia específica en segmentos de elevada complejidad operativa.
El caso de Froy Frohav parece encajar precisamente en esa lógica. No se trata de un buque convencional, sino de una unidad diseñada para una actividad altamente especializada como la acuicultura industrial, un sector donde Noruega ocupa una posición de liderazgo global y donde las exigencias técnicas son cada vez mayores.
Desde la perspectiva de Frøy, la elección de Astilleros Murueta puede interpretarse como una apuesta por un constructor con experiencia en buques especializados y capacidad para integrar soluciones avanzadas de propulsión, sostenibilidad y manejo de carga viva. Aunque la empresa noruega no ha difundido públicamente en la información disponible los motivos específicos de la contratación, la elección confirma que determinados proyectos continúan buscando capacidades técnicas concretas por encima del criterio exclusivo del costo de construcción.
Por su parte, Astilleros Murueta, fundado en 1943 y con más de 300 embarcaciones entregadas a armadores internacionales, mantiene actualmente varios buques en cartera y continúa captando contratos en mercados especializados.
Europa conserva nichos estratégicos
La construcción del salmonero para Frøy también sirve para ilustrar una tendencia más amplia dentro de la industria naval europea.
Mientras Asia se ha consolidado como el principal polo de construcción de grandes buques comerciales, numerosos astilleros europeos han reforzado su posicionamiento en segmentos como barcos de apoyo offshore, ferris de bajas emisiones, cruceros, embarcaciones oceanográficas, pesqueros de última generación y buques vinculados a la acuicultura.
Diversas asociaciones de la industria naval europea sostienen que la competitividad regional se apoya cada vez más en la innovación tecnológica, la eficiencia energética, la digitalización y los desarrollos orientados a la descarbonización, áreas donde la especialización resulta determinante para obtener contratos internacionales.
En ese contexto, la botadura del Froy Frohav representa algo más que el avance de un nuevo buque hacia su fase final de construcción. También refleja la capacidad de determinados astilleros europeos para seguir participando en mercados donde el conocimiento técnico y la integración de tecnologías complejas continúan siendo factores decisivos.
Lejos de la competencia por volumen que domina la escena global, proyectos como este muestran que todavía existen segmentos de la industria naval donde Europa conserva una posición relevante y donde la innovación sigue pesando tanto como el precio final del buque.
Por: Redacción

