
Cada 25 de junio, la Organización Marítima Internacional (OMI) celebra el Día de la Gente de Mar, instaurado en 2010 para visibilizar el aporte de quienes garantizan que casi el 90 % de los bienes lleguen a destino por vía marítima. El lema de este año, “Transportando el comercio mundial. Asumiendo los riesgos”, pone en primer plano las penurias y presiones de la vida en el mar, especialmente en zonas de alto riesgo o afectadas por conflictos.
Transportando el comercio mundial
La efeméride busca recordar que detrás de cada contenedor hay personas que sostienen el sistema global. Los marinos enfrentan largas jornadas, aislamiento y condiciones climáticas adversas, además de amenazas geopolíticas que los convierten en víctimas colaterales de disputas internacionales. La OMI subraya que su contribución vital suele pasar desapercibida, pese a ser esencial para mantener en marcha el comercio global.
El comercio marítimo es la columna vertebral de la economía mundial y depende de la labor silenciosa de millones de profesionales que, desde la cubierta de un buque, aseguran la continuidad de las cadenas de suministro.
Dificultades y resiliencia
La vida en el mar implica riesgos físicos y emocionales: accidentes laborales, piratería, falta de acceso a servicios médicos y períodos prolongados lejos de la familia. A ello se suman las tensiones derivadas de crisis internacionales, como las recientes en el estrecho de Ormuz, que dejaron a miles de marinos varados.
El secretario general de la ONU, António Guterres, recordó que los marinos no deben ser peones de conflictos geopolíticos y que los gobiernos tienen la responsabilidad de protegerlos. La campaña de este año también invita a empresas y sindicatos a visibilizar medidas de apoyo a la seguridad y salud mental de la gente de mar.
La historia del capitán Kapoor
El testimonio del capitán Raman Kapoor y su tripulación durante la pandemia se convirtió en símbolo de los sacrificios que asume la gente de mar. Su buque transportaba insumos médicos vitales, destinados a hospitales que enfrentaban el colapso sanitario. Sin embargo, las restricciones globales los dejaron varados en alta mar, sin poder relevar a la tripulación ni regresar a puerto.
Durante casi un año completo permanecieron a bordo sin pisar tierra firme, con la familia muy lejos y la incertidumbre como única compañía. El aislamiento prolongado, la falta de contacto humano y la presión de mantener operativo el buque en medio de la emergencia mundial pusieron a prueba su resistencia física y emocional.
Kapoor relató que cada jornada era una batalla contra el cansancio y la desesperanza, pero también contra el miedo de no poder cumplir con la misión: entregar los cargamentos médicos que podían salvar vidas. La tripulación, unida por la responsabilidad y la solidaridad, sostuvo la operación en condiciones extremas, demostrando que detrás de cada carga hay personas que asumen riesgos para sostener al mundo en movimiento.
Celebrar el Día de la Gente de Mar es reconocer una verdad que el escritor Ernest Hemingway plasmó con notable pluma en El viejo y el mar: el océano no es solo un espacio de trabajo, sino un maestro que templa el carácter. La gente de mar encarna hoy ese mismo espíritu de Santiago, el protagonista de la historia: hombres y mujeres que enfrentan la inmensidad, el aislamiento y la tormenta, recordándonos que el valor humano no se mide por la calma del viaje, sino por la dignidad con la que se navega la adversidad.

Director en Confluencia Portuaria

