
Evolución histórica y distribución regional

China, con la mayor flota mundial y creciente exposición financiera, aparece como actor central: tanto como prestatario de crédito para su expansión portuaria y de flota, como riesgo por sanciones y tensiones regulatorias. Su peso condiciona la dinámica global más allá del liderazgo europeo.
Grecia registró el mayor salto (+37%), llegando hasta los USD 23.600 millones, y Escandinavia recuperó terreno con un alza del 16,2%.
Factores impulsores y riesgos concretos
La recuperación responde a flujos de caja sólidos en las navieras, aumento del valor de los buques —el Clarkson Price Index subió de 176 a 191— y una cartera de pedidos en expansión. El valor combinado de flota y órdenes pasó de USD 2.03 billones en diciembre de 2024 a 2.166 billones en diciembre de 2025, y alcanzó los 2.381 billones de dólares en mayo de 2026.
Los riesgos son más específicos: la crisis del Mar Rojo y el encarecimiento de tarifas de fletes, la transición energética exigida por la OMI (combustibles alternativos, reducción de emisiones) y las sanciones estadounidenses a armadores chinos. Todos estos factores pueden alterar la estabilidad del crédito marítimo en los próximos años.
La vuelta del financiamiento bancario por encima de los 300.000 millones de dólares marca un hito, pero abre interrogantes: ¿podrán bancos y armadores sostener esta expansión en un entorno de regulaciones más estrictas, tensiones geopolíticas y competencia asiática? La respuesta definirá el rumbo del shipping global en la transición energética.

Director en Confluencia Portuaria

