
El mercado de pedidos de buques con combustibles alternativos mostró señales de moderación en el primer semestre de 2026, con 137 órdenes registradas según el informe Alternative Fuels Insight de DNV. La cifra representa una ligera baja respecto al mismo período de 2025, pero confirma que la transición energética marítima mantiene dinamismo.
De ese total, el LNG lideró con ~73 pedidos (53 %), seguido por LPG/etano con ~18 (13 %). El metanol/etanol sumó ~32 pedidos (23 %), mientras que amoníaco (~9) e hidrógeno (~5) permanecen en volúmenes reducidos pero con proyectos piloto en marcha. En comparación, en 2025 se habían registrado ~145 pedidos, con un peso mayor del LNG y menor participación del metanol.
Pedidos y entregas en el primer semestre
En entregas, se contabilizaron 61 buques LNG y 38 buques a metanol, reflejando la expansión de la flota dual‑fuel, especialmente en portacontenedores y car carriers. Según Clarksons Research, la flota dual‑fuel supera ya los 1.200 buques en operación o cartera, con predominio de LNG pero creciente presencia de metanol en segmentos de línea.
Estrategias y perspectivas
La preferencia por motores dual‑fuel responde a la necesidad de flexibilidad ante la incertidumbre de infraestructura y suministro. “El LNG sigue siendo la opción más segura, mientras metanol y biofuels se consolidan como alternativas prácticas. El hidrógeno y el amoníaco requieren más infraestructura antes de escalar”, señaló Eirik Ovrum, analista senior de DNV.
Un armador europeo de portacontenedores, citado por MarineLink, resumió: “No podemos apostar todo a un combustible sin infraestructura global. La dualidad nos da margen para cumplir regulaciones y mantener competitividad”.
Encuestas sectoriales muestran cautela frente a amoníaco e hidrógeno, debido a costos elevados y falta de bunkering. El FuelEU Maritime, en vigor desde 2025, impulsa la reducción de intensidad de emisiones, pero los armadores priorizan soluciones disponibles como LNG, metanol y biofuels.
Algunos actores exploran incluso opciones nucleares a largo plazo, aunque en fase conceptual. La diversificación de tecnologías refleja la búsqueda de equilibrio entre cumplimiento regulatorio, viabilidad económica y seguridad operacional.
El balance del primer semestre de 2026 muestra un mercado que se ajusta sin perder impulso. La consolidación del LNG y el avance del metanol confirman su rol como combustibles de transición, mientras la industria observa con prudencia el desarrollo del amoníaco y el hidrógeno. La estrategia dual‑fuel emerge como respuesta pragmática a la incertidumbre, y la diversificación tecnológica será el factor decisivo para definir la competitividad de los armadores en la próxima década.
Por: Redacción

