
El puerto de Shanghái, junto con Ningbo-Zhoushan, concentra cerca del 50 % de los backlogs globales. Antes de los cierres recientes, las demoras alcanzaban entre 8 y 9,5 días, con más de 4,3 millones de TEU inmovilizados a nivel mundial. La suspensión de operaciones en Yangshan y Waigaoqiao incrementó la presión sobre patios y fondeaderos, generando omisiones de escalas y roleo de carga en las principales navieras. La magnitud de la congestión refleja la vulnerabilidad de los hubs asiáticos frente a disrupciones externas y la dificultad de absorber picos de demanda en un sistema ya tensionado por la volatilidad del comercio internacional.
Eventos climáticos que agravaron la crisis
Dos fenómenos extremos consecutivos —el tifón Dolphin (9–12 de agosto) y el tifón Saudel (26–28 de agosto)— obligaron a paralizar operaciones en Shanghái y Ningbo durante varios días. Con vientos superiores a los 150 km/h, las terminales cerraron progresivamente y se suspendió el ingreso y retiro de contenedores. La recuperación se estima en al menos una semana adicional tras cada evento, lo que prolonga los atrasos en itinerarios y congestiona aún más los patios portuarios. Estos cierres preventivos, aunque necesarios para garantizar la seguridad de trabajadores y equipos, exponen la fragilidad de las cadenas globales frente a fenómenos climáticos extremos cada vez más frecuentes en la región.
Implicaciones para Sudamérica
La congestión en Shanghái repercute directamente en las rutas hacia Europa y América. Exportadores argentinos enfrentan mayores costos logísticos, escasez de espacio y alzas en tarifas de flete. La vulnerabilidad de los hubs asiáticos frente a fenómenos climáticos extremos refuerza la necesidad de diversificar rutas y anticipar contingencias en la planificación logística regional.
Para los puertos sudamericanos, el escenario abre una oportunidad estratégica: posicionarse como nodos alternativos en cadenas de suministro que buscan resiliencia. Sin embargo, ello exige inversiones en infraestructura, coordinación regional y políticas de largo plazo que permitan absorber parte del tráfico desviado y garantizar competitividad frente a los grandes hubs asiáticos.
Por: Redacción

