
La región del sudoeste bonaerense enfrenta un desafío histórico: transformar su potencial marítimo y portuario en un motor de desarrollo sostenible. En este contexto, la vinculación entre los consorcios de gestión de Puerto Rosales (Punta Alta) y Bahía Blanca con la Base Naval se presenta como el eje rector de una estrategia que busca modernizar la infraestructura, fortalecer la cooperación institucional y abrir nuevas oportunidades de empleo.
La idea del Lic. Guillermo Burgos parte de una premisa clara: respetando las funciones constitucionales de la Armada y realizando las debidas presentaciones ante el Comando de la fuerza y el Ministerio de Defensa, es posible habilitar el dique de carena N° 1 y el muelle C para actividades mercantes de mayor porte.
De hecho, esto ya ocurre con varios pesqueros y lanchas de practicaje que operan desde la Base. Esta apertura permitiría integrar estructuras y trabajos en conjunto, sumando además a universidades, sectores productivos y la Zona Franca en un esquema de coordinación regional.
Modernización con inversión paralela
El Arsenal Naval, pieza clave de esta propuesta, requiere una inversión paralela en la Base Naval para funcionar plenamente. La infraestructura básica —energía, accesos, iluminación, agua dulce, sistemas subterráneos— debe ser modernizada junto con la incorporación de motores, bombas de respaldo, remolcadores modernos y sistemas adaptados a las exigencias actuales. La formación y capacitación permanente de recursos humanos, sumada a prácticas en talleres y arsenales, consolidaría un modelo de gestión capaz de cumplir contratos y reducir costos operativos.
Durante décadas, los buques de la Armada se vieron obligados a reparar en astilleros de otras ciudades de la provincia, generando riqueza y empleo lejos de su amarradero habitual. El centralismo administrativo y los intereses económicos porteños obstaculizaron las modernizaciones necesarias en la Base Naval del sur bonaerense. Superar esa inercia es condición indispensable para que la región recupere protagonismo en el mapa marítimo nacional.
Vinculación internacional y control pesquero
La propuesta también contempla negociaciones con empresas chinas, portuguesas y españolas, a través de Cancillería, para ofrecer servicios de mantenimiento, provisión de repuestos y reparaciones en muelles y diques locales. El caso de China y Portugal, que ya operan en Uruguay, abre un debate sobre la necesidad de acercarse en propuestas a estas flotas que se instalan en la milla 201. La pesca furtiva dentro de las 200 millas ha demostrado la insuficiencia de los controles actuales. Asociarse de algún modo con estas empresas extranjeras estatales permitiría mejorar la fiscalización y, al mismo tiempo, generar trabajo en los puertos de la región.
La estrategia incluye la búsqueda de navieras que trasladen barcos de pesca —poteros, arrastreros, marisqueros, palangreros, tangoneros— para realizar labores de mantenimiento durante los períodos de veda biológica. En esos tiempos de inactividad se pueden renovar artes de pesca, equipos técnicos y sistemas a bordo, asegurando continuidad laboral en embarcaderos y galpones que hoy permanecen ociosos.
Proyección productiva y diversificación
El sudoeste bonaerense dispone de recursos generados por la actividad del petróleo, gas, granel químico, granos, pesca y desguace. A ello se suma la tradición marítima y la capacidad de sus recursos humanos. Con planificación adecuada, es posible avanzar en proyectos de nuevos muelles exportadores, frigoríficos para pesca y vacunos, y un clúster náutico deportivo con varadero de porte para embarcaciones menores y deportivas. La Universidad Tecnológica Nacional ya ha elaborado un proyecto en esa dirección, lo que demuestra la viabilidad técnica de la propuesta.
La organización de seminarios con empresarios, trabajadores y sectores medioambientales permitiría establecer criterios de prestación de servicios y acuerdos previos orientados a la generación de riqueza y empleo. Paralelamente, un grupo de representación debería coordinar visitas a empresas extranjeras para ofrecer las ventajas combinadas del sistema portuario regional.
El planteo del Lic. Guillermo Burgos es, en esencia, un llamado a la acción. La bahía Blanca y la región del sudoeste bonaerense poseen las condiciones para convertirse en un polo de desarrollo portuario y naval. La articulación entre consorcios, Base Naval, universidades y empresas es el camino para superar décadas de postergación y centralismo.
La premisa es clara: “cuando uno no hace las cosas, otros lo hacen por uno”. Con dinamismo dirigencial, capacidad de organización y precios competitivos, la región puede recuperar protagonismo y asegurar empleo sostenible para su comunidad. El desafío es colectivo y requiere decisión política, inversión estratégica y cooperación institucional.

Licenciado en Historia (UFPel) y Marino Mercante

