
Continuando con nuestra serie de notas sobre puertos argentinos, que comenzamos con Mar del Plata y Ushuaia, hoy nos detenemos en Dock Sud. Este enclave portuario, ubicado en el corazón industrial del Gran Buenos Aires, concentra operaciones clave de hidrocarburos, cargas generales y contenedores, y se ha convertido en un punto estratégico dentro del sistema portuario nacional.
La construcción del canal y del Mercado Central de Frutos impulsó el desarrollo inicial de Dock Sud hacia fines del siglo XIX. La zona se convirtió en un espacio de trabajo para miles de inmigrantes croatas, polacos, italianos y españoles, que encontraron en los depósitos de lanas y cueros una oportunidad laboral. El barrio se transformó en un crisol de razas, con conventillos y vida comunitaria ligada al puerto.
“Mi abuelo llegó desde Italia y trabajó en los frigoríficos de la ribera oeste”, recuerda un vecino de Avellaneda, evocando la memoria de generaciones que hicieron del puerto su sustento.
Desarrollo industrial
Históricamente, la dársena del Riachuelo se dividió en dos márgenes con perfiles distintos:
- Margen este: especializado en productos químicos y petróleo, con la Dársena de Petroleros como emblema.
- Margen oeste: dedicado a frigoríficos, areneras y, más recientemente, a la operatoria de contenedores.
La infraestructura industrial consolidó al nodo logístico como un espacio clave para la economía bonaerense. “La concentración nos da eficiencia, pero también nos obliga a pensar en diversificación”, señaló un conocido operador logístico, reflejando la tensión entre crecimiento y resiliencia.
Modernización y logística actual
Las obras de dragado permitieron la entrada de buques de mayor porte, consolidando al puerto como actor logístico central. En 2025, la terminal bonaerense movilizó más de 930 mil TEUs, confirmando su especialización en cargas contenerizadas.
Sin embargo, el transporte terrestre sigue siendo un punto crítico: el 47% de las cargas se movilizó por camión y apenas el 5% por ferrocarril. “El costo del traslado por carretera es cada vez más alto; necesitamos un ferrocarril que acompañe el crecimiento”, expresó un productor agroexportador.
La presión sobre la infraestructura vial del área metropolitana incrementa costos y tiempos de traslado. “La infraestructura está, pero falta integración multimodal para que el puerto sea realmente competitivo”, agregó un especialista en transporte.
Gestión contemporánea
En 2020, el Consorcio de Gestión del Puerto de Dock Sud marcó un hito al crear la primera Comisión de Perspectiva de Género y Diversidad en un puerto argentino. Este paso institucional refleja cómo la historia del puerto no solo se mide en toneladas y TEUs, sino también en transformaciones sociales y culturales.
El enclave portuario confirma su rol como puerto central en cargas contenerizadas, con un crecimiento que refleja la importancia del área metropolitana en el comercio exterior. Pero la dependencia del transporte por carretera y la escasa participación ferroviaria plantean un desafío estratégico.
Cómo ya expresamos el puerto se consolida como nodo central de cargas contenerizadas en la Provincia de Buenos Aires, pero su competitividad dependerá de integrar transporte ferroviario y carretero en un modelo intermodal sostenible. Avanzar en esa dirección no solo fortalecerá la logística portuaria bonaerense, sino que también proyectará al sistema argentino hacia estándares internacionales de eficiencia y resiliencia.
Por: Redacción

