
El viernes 28 de noviembre, el buque fue trasladado de forma segura al muelle de Yusen Terminal bajo la coordinación del Comando Unificado. La maniobra incluyó escolta de la Guardia Costera, Policía Portuaria y remolcadores. Según el comunicado oficial del Puerto de Los Ángeles, cuatro terminales suspendieron operaciones y se cerró la State Route 47 por humo y visibilidad durante la emergencia.
Tras el arribo, se inició la descarga de contenedores y el manejo de residuos acumulados durante las operaciones de extinción. La naviera Ocean Network Express (ONE) confirmó que algunos contenedores podrían haber sido afectados y declaró “Avería Gruesa” para repartir los costos de salvamento entre los propietarios de la carga.
Seguridad y declaraciones oficiales
La capitana Stacey Crecy, comandante de la Guardia Costera e incidente commander, subrayó la importancia de mantener la vigilancia: “Ahora que el fuego está contenido, seguimos atentos para asegurar que no haya rebrotes. La prioridad es proteger a la tripulación, al puerto y a la comunidad”.
El incendio, iniciado el 21 de noviembre, generó cierres temporales de terminales y preocupación por posibles daños en la carga. Los equipos de salvamento monitorean continuamente el casco para detectar focos de calor, sin que se hayan reportado nuevos brotes. La Guardia Costera confirmó que se mantiene un perímetro de seguridad y que la investigación sobre el origen del siniestro continúa.
Monitoreo ambiental en el puerto
La emergencia también puso el foco en la calidad del aire. Autoridades portuarias informaron que se realizan controles ambientales las 24 horas, en coordinación con el Departamento de Bomberos de Los Ángeles (LAFD) y agencias de salud pública. Los informes preliminares indican que no se han detectado niveles peligrosos de contaminantes en el entorno del puerto.
La capitana Crecy reforzó este mensaje en sus declaraciones: “Estamos vigilando la calidad del aire y trabajando con todas las agencias para garantizar que el incidente permanezca aislado y que el público esté protegido”. Durante los días más críticos, el LAFD recomendó a los residentes cercanos permanecer en interiores con ventanas cerradas como medida preventiva.
El regreso del ONE Henry Hudson marca el inicio de una nueva fase: la evaluación técnica y legal de los daños, junto con la recuperación de la normalidad en las operaciones portuarias. Para Los Ángeles, el episodio deja en evidencia la capacidad de respuesta coordinada de sus instituciones y la importancia de mantener protocolos ambientales activos en situaciones de emergencia marítima.
Por: Redacción

