
La Empresa Portuaria San Antonio (EPSA) confirmó este lunes que la licitación internacional del Puerto Exterior se ejecutará en dos procesos paralelos e independientes: uno para las obras habilitantes —dragado, rellenos y plataformas terrestres— y otro exclusivo para el molo de abrigo, la estructura de mayor complejidad técnica y financiera del proyecto.
San Antonio mueve más del 40 % de la carga de importación y exportación de Chile. Cualquier retraso en su ampliación afecta directamente la competitividad logística del país. El Puerto Exterior contempla una inversión de USD 1.950 millones de EPSA y USD 2.500 millones del sector privado. Su meta es alcanzar 6 millones de TEU anuales hacia 2036 y recibir de forma simultánea hasta ocho buques de 400 metros de eslora.
Impacto institucional
En noviembre de 2025, EPSA cerró el registro de precalificados. Entre los consorcios que avanzaron figuran Van Oord, Jan De Nul, China Harbour, Dragados–Sacyr, CRCC y Acciona–Hyundai. Hasta ahora el proceso se manejaba como una sola gran licitación. La nueva fórmula permite adjudicar antes las obras de menor riesgo y diseñar un llamado a medida para el molo, que exige alta especialización en ingeniería marítima y un esquema de financiamiento más robusto.
“Separar los contratos nos da mayor control sobre los riesgos y nos permite avanzar con celeridad en lo que despeja el camino”, señaló el gerente general de EPSA, Óscar Rocha. Desde el sector privado, un ejecutivo de uno de los consorcios precalificados valoró la flexibilidad, pero advirtió que “la coordinación entre ambos frentes será crítica para evitar interferencias de plazos y sobrecostos”.
La decisión no está libre de desafíos. Administrar dos licitaciones simultáneas eleva la exigencia de supervisión técnica y puede generar mayores costos de gestión. Además, aún no se conocen los pliegos definitivos ni los cronogramas de cada proceso. EPSA indicó que esos documentos se publicarán en las próximas semanas.
La experiencia internacional respalda el enfoque: puertos como Róterdam y el reciente desarrollo de Chancay en Perú también separaron componentes de alta complejidad para atraer ofertas más competitivas y reducir exposiciones financieras. En Chile, la prueba de fuego será la velocidad y transparencia con que se ejecuten ambos llamados, en un mercado global de construcción marítima tensionado por la demanda de grandes obras.
Con esta reestructuración, el Puerto Exterior mantiene su carácter estratégico para la reconversión del sistema portuario nacional. El éxito, sin embargo, dependerá de que la mayor flexibilidad se traduzca en adjudicaciones oportunas y en una ejecución coordinada que evite nuevos retrasos.
Por: Redacción

