
El Puerto de Hamburgo dio un paso concreto hacia la automatización de su hinterland ferroviario. Hamburger Hafen und Logistik AG (HHLA) puso en operación las primeras grúas pórtico de ferrocarril controladas a distancia en el Container Terminal Altenwerder (CTA), el mayor puerto ferroviario de Europa.
La medida no es cosmética. Hamburgo mueve por tren cerca de la mitad de sus contenedores de interior. En 2025, unos 2,6 millones de TEU salieron o llegaron por ferrocarril, la mayoría a través de las terminales de HHLA. Tres de ellas tienen estación propia para trenes bloque. Cualquier ganancia de productividad en esa interfaz pesa en la competitividad del puerto frente a Róterdam, Amberes o Bremerhaven.
Automatización para acelerar el flujo ferroviario
El equipo nuevo, fabricado por Künz, llegó el año pasado ya pensado para operación remota. Una grúa existente fue reconvertida: ahora puede trabajar desde la cabina o desde una sala. La puesta en marcha remota empezó a principios de 2026 y ya está en servicio. El pórtico nuevo salva más de 41 metros y cubre nueve vías; su alcance total ronda los 90 metros, porque también atiende las zonas de espera del lado tierra y del lado agua.
Los operadores ya no suben a la cabina. Trabajan desde puestos ergonómicos en el edificio de la terminal. HHLA dice que eso cambia el perfil del oficio y que el personal recibió formación en paralelo a la puesta en marcha.
El ferrocarril, pieza clave de la estrategia competitiva de Hamburgo
Jens Hansen, miembro del directorio de HHLA, lo planteó en clave de competitividad: las grúas “contribuirán de forma significativa a aumentar la eficiencia y la productividad en el procesamiento ferroviario” y refuerzan “la clara ventaja competitiva del Puerto de Hamburgo como puerto ferroviario líder en Europa”. La empresa adelantó que seguirá evaluando operación remota en proyectos futuros.
El contexto es el de un puerto que ya había avanzado en grúas de contenedores teleoperadas en CTA. Extender esa lógica al ferrocarril cierra un eslabón que suele ser cuello de botella: el paso del buque al tren. Queda por ver, con cifras de productividad y de tiempos de estadía de los trenes, si el salto operativo justifica el discurso. Por ahora, Hamburgo muestra el hardware en marcha.
Por: Redacción

