
El sistema portuario bonaerense consolidó su expansión durante 2025. En total, se operaron más de 8.400 buques, un incremento del 71% respecto al año anterior. El movimiento de contenedores alcanzó los 969 mil TEUs, con una marcada concentración en Dock Sud, que absorbió el 96% de la operatoria. Bahía Blanca y Coronel Rosales lideraron en graneles, mientras que Dock Sud se consolidó como nodo central en cargas contenerizadas.
Energía y agro como motores
El sector energético representó el 48% del total movilizado, con petróleo crudo, combustibles líquidos y gases como principales productos. El agro aportó el 36%, destacándose el maíz con más de 7,5 millones de toneladas. Estos dos rubros explican la mayor parte del crecimiento y reflejan la importancia de la diversificación productiva en la provincia.
“Los volúmenes muestran la fortaleza del sistema, pero también la dependencia de pocos rubros estratégicos”, señaló un especialista en logística portuaria, subrayando la necesidad de ampliar la base de cargas.
Desafíos logísticos y transporte terrestre
El informe oficial destaca que el 47% de las cargas se movilizó por camión, frente a un escaso 5% por ferrocarril. Esto implicó más de 1,4 millones de camiones contra apenas 72 mil vagones, evidenciando la falta de integración multimodal. Productores y operadores coinciden en que esta situación genera costos adicionales y presión sobre la infraestructura vial.
“Cada vez que el ferrocarril queda relegado, los costos de traslado aumentan y la competitividad se resiente”, expresó un referente del sector agroexportador, poniendo en relieve la necesidad de políticas que fortalezcan el transporte ferroviario.
El crecimiento del 17% en 2025 confirma la capacidad de los puertos bonaerenses para sostener un flujo creciente de cargas. Sin embargo, la concentración en pocos nodos y la dependencia del transporte por carretera plantean desafíos estratégicos. La resiliencia del sistema portuario bonaerense dependerá de su capacidad para articular un modelo intermodal que reduzca costos y diversifique modos de traslado.
En este sentido, el ferrocarril aparece como pieza clave: sin una política ferroviaria moderna y pragmática, capaz de integrarse con el transporte automotor y los corredores portuarios, el crecimiento corre el riesgo de quedar limitado por la infraestructura terrestre. Apostar por un ferrocarril eficiente no es solo una cuestión de infraestructura, sino de competitividad regional y sostenibilidad logística.
Por: Redacción

