
El Canal de Panamá atraviesa una coyuntura crítica marcada por la combinación de sequía prolongada y presión logística global. Los reportes oficiales de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) confirman que entre el 23 y el 28 de agosto se mantuvo un promedio superior a 110 embarcaciones en cola, con predominio de buques Panamax y un número creciente de Neopanamax que buscan asegurar cupos. La administración ha reiterado que el sistema de reservas es la única vía para evitar demoras que, en algunos casos, superan los diez días.
La congestión se refleja en la operativa diaria: mientras el promedio histórico ronda los 36 a 38 tránsitos, la ACP anunció que reducirá cupos a partir del 3 de septiembre, con un máximo de 34 cruces diarios, y desde el 15 de septiembre a 32. La decisión responde a la necesidad de preservar agua en el Lago Gatún, cuyo nivel se encuentra por debajo del promedio histórico debido a lluvias deficitarias. El fenómeno de El Niño, que se prevé se extienda hasta 2027, obliga a ajustes de calado que impactan directamente en la capacidad de carga de los buques.
Subastas en cifras récord
El mecanismo de subastas, diseñado para asignar cupos de tránsito en situaciones de alta demanda, se convirtió en termómetro de la crisis. El 28 de agosto, la naviera surcoreana SK Gas Ltd. desembolsó USD 5,3 millones para asegurar el paso del buque G. Spirit con carga de gas licuado de petróleo. Se trata del monto más alto registrado en la historia del Canal, muy por encima del promedio de 55.000 dólares observado entre octubre de 2025 y febrero de 2026.
En semanas previas ya se habían registrado pagos superiores a U$S 4 millones, lo que confirma que las navieras consideran más costoso esperar que invertir cifras millonarias en un tránsito inmediato.
La ACP mantiene tres subastas diarias: una para buques Neopanamax y dos para Panamax. Los precios dependen de la urgencia de cada operador y de la naturaleza de la carga. En este contexto, el Canal se convierte en un espacio donde la disposición a pagar refleja la fragilidad de las cadenas de suministro globales.
Impacto estratégico
La coyuntura del Canal de Panamá sintetiza una tensión estructural: la vía interoceánica sigue siendo un punto crítico del comercio mundial, pero enfrenta limitaciones físicas que obligan a decisiones estratégicas. La reducción de cupos y el ajuste de calado anticipan un escenario de mayor presión en septiembre, con impacto directo en rutas energéticas y comerciales. Para Panamá, el desafío es sostener la confiabilidad de la ruta en medio de condiciones hidrológicas adversas, mientras las navieras evalúan costos y tiempos en un tablero global cada vez más sensible.
Por: Redacción

