
Buenos Aires. Conducir un buque en condiciones de seguridad es una tarea compleja. Desde la maniobra hasta la documentación exigida por la autoridad marítima o el sistema de gestión de la empresa armadora, cada aspecto implica responsabilidad sobre vidas humanas, cargas valiosas/peligrosas y el entorno natural. Por eso, la formación y la capacitación continua no son opcionales: son la base de una navegación eficiente y segura.

Formación sólida y estándares internacionales
Los marinos argentinos —provenientes de la Marina Mercante, Prefectura, Armada, Pesca o navegación Fluvial— cuentan con una formación reconocida, compatible con la de profesionales de países con larga tradición marítima como Suecia, Noruega, Países Bajos, Portugal, Brasil, España, Grecia o Rusia. Muchos se desempeñan con excelencia en ámbitos lacustres, fluviales, costeros, marítimos, oceánicos e incluso en campañas antárticas.
En línea con los estándares de la Organización Marítima Internacional (OMI), las autoridades argentinas exigen que los tripulantes complementen su titulación con una amplia gama de cursos y certificaciones, además de cumplir con condiciones de salud acordes a la actividad.
Capacitación como cultura profesional
Hay en el país pocas Instituciones homologadas en la capacitación marítima y las mismas están sometidas a inspecciones periódicas por evaluadores de la OMI.
De ese modo, cursos tales como: Lucha contra incendios, supervivencia en el mar, uso de balsas salvavidas, primeros auxilios, comunicaciones, simuladores, protección de buques, control de multitudes y formación técnica de máquinas o cubierta, son de vigencia internacional.
La lista de capacitaciones obligatorias y recomendadas es extensa, y responde a una lógica de prevención y mejora continua. Países como Filipinas se han convertido en excelencia en Centros de Formación y Capacitación de las tripulaciones para las actividades marítimas.
La capacitación no se limita al cumplimiento normativo. Es también un ejercicio de autoconocimiento profesional: reconocer fortalezas, pero sobre todo debilidades, permite especializarse, corregir desvíos y consolidar una cultura donde la eficiencia y la seguridad sean la regla.
Lic. en Historia y oficial de la Marina Mercante

