
La naviera china COSCO Shipping Lines anunció la reanudación de reservas de carga general hacia Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Bahréin, Qatar, Kuwait e Irak. La medida llega después de tres semanas de suspensión motivada por la escalada bélica en el Estrecho de Ormuz, un corredor estratégico por donde circula cerca del 20% del petróleo y gas mundial.
Un gesto de confianza en medio de la fragilidad
La decisión de COSCO es interpretada como un primer paso hacia la normalización parcial del comercio en la región. “Es una señal de confianza, pero no de estabilidad”, explicó un analista logístico en Dubái, subrayando que las reservas se limitan a carga general y excluyen hidrocarburos.
Ajustes operativos y rutas alternativas
Para reducir la exposición directa en Ormuz, COSCO implementó rutas que combinan transporte marítimo y terrestre. Los contenedores desembarcan en puertos alternativos como Khorfakkan y Fujairah, desde donde se trasladan por carretera hacia Abu Dhabi y Jebel Ali. Un funcionario portuario de Emiratos señaló: “Estamos preparados para absorber parte del flujo, pero los costos y tiempos de tránsito aumentan inevitablemente”.
La ventaja geopolítica de China
Más allá de la logística, la reanudación de COSCO tiene un trasfondo político. “Irán no puede darse el lujo de frenar a China, porque su petróleo depende de los yuanes”, afirmó un analista energético en Teherán. La relación bilateral, reforzada por el acuerdo de cooperación a 25 años firmado en 2021, convierte a los buques chinos en actores protegidos de facto. Un ejecutivo de COSCO añadió: “Nuestra bandera es también un escudo; sabemos que el riesgo de ataque directo es mínimo”.
Reacciones en el sector
La reanudación de COSCO fue seguida de cerca por otras navieras que evalúan si retomar operaciones en la zona. “Cada decisión depende de la evolución del conflicto”, reconoció un ejecutivo de Maersk, quien advirtió que la suspensión de servicios podría volver a aplicarse en cualquier momento. Desde Israel, un especialista en seguridad marítima agregó: “La guerra con Irán ha demostrado que ninguna ruta está garantizada; la logística global debe adaptarse a escenarios de interrupción permanente”.
El regreso de COSCO al Golfo no implica una normalización plena, sino un ensayo de resiliencia logística en un contexto de fragilidad. La operación muestra cómo las navieras buscan mantener la continuidad del comercio internacional, aun cuando la geopolítica condiciona cada movimiento. La lección es clara: en el transporte marítimo, la confianza puede reanudarse, pero la estabilidad sigue siendo un horizonte incierto.
Por: Redacción

