
Maersk afrontará en los próximos meses un importante reordenamiento de sus servicios entre Asia y la costa este de Sudamérica tras la salida de dos socios que participaban en distintas conexiones de la compañía en ese corredor comercial.
El primer movimiento se produjo con la retirada de Zim de uno de los servicios compartidos, mientras que posteriormente CMA CGM confirmó el fin de su cooperación con la naviera danesa en el servicio ASAS2, comercializado por la compañía francesa como SEAS3. Según informó Maersk, el último viaje operado bajo este acuerdo partirá desde Shanghái el 8 de diciembre de 2026.
Pese a estos cambios, la empresa aseguró que mantendrá su presencia en la ruta mediante el servicio ASAS, que continuará operando bajo control íntegramente propio. La compañía señaló además que los clientes podrán seguir realizando reservas sin interrupciones y que la cobertura entre Asia y la costa este sudamericana permanecerá vigente.
Por su parte, CMA CGM reorganizará su oferta en la región mediante nuevos servicios destinados a conectar puertos asiáticos con Brasil, Uruguay y Argentina. Entre las escalas incluidas figuran puertos como Santos, Paranaguá, Montevideo y Buenos Aires, manteniendo así la conectividad con los principales mercados del Atlántico sudamericano.
Reacomodamiento de redes
La noticia no implica una retirada de capacidad de la ruta, sino un nuevo reordenamiento de acuerdos comerciales y operativos entre las grandes navieras de línea regular. En los últimos años, las alianzas marítimas han atravesado numerosos cambios impulsados por la búsqueda de eficiencia, flexibilidad comercial y una mejor adaptación a los patrones de demanda.
El corredor Asia-Costa Este de Sudamérica ha ganado importancia dentro de las estrategias de las compañías debido al crecimiento de los intercambios comerciales con Brasil y otros mercados regionales. En ese contexto, las navieras buscan ajustar permanentemente sus esquemas de cooperación para reforzar posiciones competitivas y optimizar la utilización de flota.
Más allá de los nombres involucrados, el episodio vuelve a poner de manifiesto una característica cada vez más visible del transporte marítimo contemporáneo: las alianzas cambian con rapidez, mientras las rutas comerciales mantienen su relevancia estratégica. Los acuerdos empresariales se transforman, aparecen nuevos socios y desaparecen otros, pero la necesidad de conectar los grandes centros productivos de Asia con los mercados sudamericanos permanece intacta.
En definitiva, las alianzas navieras siguen redibujando el mapa operativo de la región. Sin embargo, detrás de cada reconfiguración persiste una constante que atraviesa décadas de comercio marítimo: las rutas suelen durar mucho más que las asociaciones creadas para servirlas.
Por: Redacción

