
El 18 de octubre pasado, el presidente egipcio Abdel Fattah El-Sisi recibió en El Cairo a Robert Mærsk Uggla, presidente del grupo A.P. Møller–Maersk. Participaron también el primer ministro Mostafa Madbouly, el titular de la Autoridad del Canal de Suez, Osama Rabie, y el representante regional de Maersk para Medio Oriente y África del Norte, Hani El-Nadi.
La reunión abordó temas vinculados al transporte marítimo, la transición energética y la reconstrucción de Gaza. Según fuentes oficiales, se discutieron proyectos de cooperación logística y desarrollo de combustibles verdes, en línea con los planes de descarbonización de la naviera danesa.
El Canal de Suez, Gaza y la presión sobre los fletes
El acercamiento entre Maersk y Egipto se produce en un momento de alta tensión en el comercio marítimo global. Los ataques a buques en el Mar Rojo y el Golfo de Adén han obligado a muchas navieras a desviar sus rutas, evitando el Canal de Suez y optando por rodear África. Este desvío implica mayores tiempos de tránsito y costos operativos.
En ese escenario, Maersk busca recomponer vínculos con Egipto, no solo por razones geopolíticas, sino también económicas. La presión sobre los fletes es creciente, y la competencia con otras navieras como MSC obliga a revisar estrategias. La reactivación del Canal de Suez como vía segura y eficiente es clave para recuperar competitividad.
Gaza como eje humanitario y logístico
Durante el encuentro, también se abordó la situación en Gaza y el posible aporte logístico de Maersk en iniciativas de reconstrucción. El presidente El-Sisi destacó la importancia de la cooperación internacional para garantizar asistencia humanitaria y desarrollo sostenible en la región.
Aunque no se anunciaron acuerdos concretos, la presencia de Maersk en la mesa refuerza su interés por posicionarse como actor logístico en zonas de conflicto y reconstrucción, combinando eficiencia operativa con responsabilidad institucional.
Lo que deja este encuentro
La reunión entre Maersk y el gobierno egipcio no puede leerse solo como un gesto diplomático. En un contexto de rutas tensionadas, costos crecientes y competencia internaviera, el acercamiento revela una necesidad estratégica: recuperar eficiencia sin perder presencia.
La logística global se reconfigura. Y en ese mapa, el Canal de Suez sigue siendo un nodo clave. Maersk lo sabe. Egipto también.
Por: Redacción

