
El precio internacional del petróleo alcanzó niveles no vistos desde 2022. El Brent superó los U$S 108 y el WTI se ubicó en torno a los U$S 107, en un contexto marcado por la escalada bélica entre Irán, Estados Unidos e Israel. El bloqueo parcial del Estrecho de Ormuz y los recortes de producción en países del Golfo generaron un shock inmediato en los mercados energéticos.
La suba responde a tres factores principales:
- Conflicto bélico en Medio Oriente, que amenaza la seguridad de rutas marítimas y plantas de desalinización.
- Restricciones de oferta por parte de la OPEP+, que busca sostener precios altos en un mercado volátil.
- Demanda sostenida en Asia y Europa, que no logra compensarse con nuevas fuentes de suministro.
Efectos inmediatos en Argentina
El impacto de este aumento es doble. Por un lado, Argentina se beneficia como exportador de energía y granos: Vaca Muerta y otras cuencas hidrocarburíferas obtienen ingresos extraordinarios, con mayor entrada de divisas que fortalecen las reservas del Banco Central. Además, el encarecimiento del petróleo arrastra al alza los precios internacionales de los granos, lo que favorece al complejo agroexportador argentino.
Por otro lado, el país enfrenta presión inflacionaria interna: el atraso en surtidores ya ronda el 15%–20% y las petroleras advierten que deberán ajustar precios. Los costos productivos también se ven afectados. El agro y la industria enfrentan mayores gastos energéticos, mientras que el transporte y la logística anticipan incrementos en tarifas. La tensión se refleja en el mercado mayorista de combustibles, donde algunas compañías limitan ventas de gasoil para evitar migración de grandes consumidores al canal minorista.
Voces del sector internacional
En medio de la volatilidad, distintos actores extranjeros expresaron su preocupación:
- Fatih Birol, director ejecutivo de la Agencia Internacional de Energía (AIE):
“El mundo enfrenta una nueva ola de incertidumbre energética. Los precios altos benefician a exportadores, pero generan riesgos inflacionarios globales que afectan especialmente a economías emergentes.” - Helima Croft, estratega de RBC Capital Markets:
“El barril por encima de los U$S 100 refleja no solo la guerra en Medio Oriente, sino también la fragilidad de la oferta mundial. Argentina, como productor y consumidor, está en una posición compleja.” - Amrita Sen, fundadora de Energy Aspects:
“Los precios elevados del crudo suelen impulsar también los de los granos y alimentos. Para países agrícolas como Argentina, esto puede ser una oportunidad de ingresos, aunque con costos internos.” - Analista de S&P Global en TPM26:
“La guerra en Medio Oriente no solo afecta al transporte marítimo, también condiciona el mercado energético global. Argentina no puede aislarse de esa dinámica.”
Futuro cercano: escenarios posibles
El futuro del precio del petróleo dependerá de la evolución del conflicto en el Golfo.
- Si la guerra se prolonga, el barril podría escalar a U$S 120, generando una crisis energética global y presión fuerte en combustibles y transporte.
- Si se estabiliza la región, los precios podrían retroceder a niveles cercanos a U$S 90, aliviando la inflación pero reduciendo ingresos extraordinarios.
- Si se mantiene en torno a U$S 100, Argentina seguirá enfrentando el dilema: aprovechar el boom exportador de energía y granos o contener la inflación interna.
El petróleo volvió a superar los U$S 100 y Argentina se encuentra en una encrucijada. La oportunidad de fortalecer reservas y atraer inversiones convive con el riesgo de acelerar la inflación y tensionar el mercado interno de combustibles.
La suba de los granos agrega un matiz positivo: mayores ingresos por exportaciones agrícolas. Sin embargo, el desenlace dependerá de la duración del conflicto en Medio Oriente y de la capacidad del país para gestionar un equilibrio entre exportaciones, precios internos y estabilidad macroeconómica.
Director en Confluencia Portuaria

