
El transporte marítimo de contenedores atraviesa un ciclo de baja confiabilidad. Según el análisis de Sea‑Intelligence, cuando un buque llega tarde, el retraso promedio es de 5,5 días (Q2 2026), el tercer peor registro fuera de la pandemia. Este escenario impacta en la planificación logística, los costos y las cadenas de suministro globales, absorbiendo hasta un 5,3% de la capacidad mundial de contenedores. Eso equivale a unos 1,8 millones de TEU que quedan efectivamente fuera del mercado, según el mismo análisis.
Impacto global en la cadena logística
Brecha sudamericana en eficiencia portuaria
En Sudamérica, la situación se conecta con una brecha estructural de eficiencia y digitalización. Mientras puertos líderes como Singapur registran tiempos de gate de 2,4 minutos, en América Latina el promedio asciende a 14,8 minutos. La estadía de buques supera las 30 horas, frente a las 20 horas de terminales panameñas.
Xeneta reporta que la Costa Este de Sudamérica logró un 54% de arribos a tiempo en el segundo trimestre de 2026, y la Costa Oeste un 48%. Aunque el retraso promedio regional se redujo a 3,4 días, mejor que el global, aún está lejos de los niveles pre‑pandemia. Factores externos como la sequía en el Canal de Panamá, los desvíos en el Mar Rojo y conflictos laborales en terminales regionales amplifican la variabilidad de tiempos.
La combinación de retrasos globales y brechas regionales confirma que la confiabilidad marítima es hoy un factor estratégico. Los puertos sudamericanos deberán reforzar digitalización, transparencia operativa y acuerdos laborales para sostener competitividad en un escenario donde cada día de demora redefine costos y mercados.
Director en Confluencia Portuaria

