
En lo que se perfila como la mayor inversión extranjera directa en la historia reciente de Argentina, Vicuña Corp confirmó que el desembolso inicial para el megaproyecto minero binacional ascenderá a USD 7.000 millones. La iniciativa, que se desarrollará entre San Juan y la región de Atacama en Chile, representa un hito sin precedentes para el sector minero de la región y proyecta un impacto económico y social de largo alcance.
Un plan de tres etapas

El proyecto se estructura en tres fases. La primera contempla el desarrollo del depósito Josemaría, con una mina a cielo abierto y una planta concentradora diseñada para futuras expansiones. La segunda etapa se enfocará en los óxidos de Filo del Sol, con una planta para la recuperación de cobre, oro y plata. La tercera etapa prevé la expansión de la planta concentradora y el desarrollo de los sulfuros de Filo del Sol, incorporando infraestructura estratégica como una planta desalinizadora y un sistema de transporte de concentrado.
Durante los primeros 25 años de operación, se espera una producción promedio anual de 395.000 toneladas de cobre, 711.000 onzas de oro y 22,2 millones de onzas de plata.
Impacto económico y político
El anuncio fue celebrado por el Gobierno argentino. El canciller Pablo Quirno destacó que la inversión total estimada para los primeros diez años alcanzará los USD 18.000 millones, atribuyendo este logro a las reformas estructurales impulsadas por la administración de Javier Milei.
El proyecto se inscribe en el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), que exige un mínimo de USD 2.000 millones. Vicuña supera ampliamente esa cifra, consolidándose como una de las cinco principales minas de cobre, oro y plata a nivel global.
La comparación con Chile y Perú refuerza la magnitud del proyecto: mientras Chile exportó en 2025 unos USD 55.188 millones en cobre y Perú alcanzó USD 27.223 millones, Argentina busca recuperar protagonismo tras el cierre de La Alumbrera en 2018.
Infraestructura y empleo
Aunque la producción aún no ha comenzado, la infraestructura ya está tomando forma en la Cordillera de los Andes. Actualmente funcionan dos campamentos con capacidad para alojar a más de 1.000 personas, equipados con comedores, gimnasios y conectividad de alta velocidad. El proyecto ya genera 390 puestos de trabajo directos y alrededor de 1.200 indirectos en empresas contratistas, incluyendo personal médico para atender las exigencias de trabajar a más de 4.200 metros de altura.
Entre las obras previstas se encuentra la construcción de un camino directo de 220 kilómetros dentro de San Juan, del cual ya se adjudicaron los primeros 50 kilómetros por USD 40 millones. También se proyecta la instalación de líneas eléctricas de media y alta tensión para conectar el complejo a la red nacional.
La Evaluación Económica Preliminar presentada por Vicuña marca un hito clave hacia la decisión de sanción prevista para fines de 2026. Con una inversión total estimada en USD 18.000 millones y un horizonte de producción que se extenderá por décadas, el proyecto se posiciona como un motor estratégico para la región y como un nuevo complejo económico de escala comparable al agrícola.
El enfoque por etapas busca reducir riesgos técnicos y acompañar el crecimiento de manera predecible, consolidando un proyecto binacional con impacto en exportaciones, empleo e infraestructura. Vicuña se perfila así como un actor central en la reconversión minera de Argentina y Chile, con proyección global en el mercado de cobre, oro y plata.
Por: Redacción

