
El acuerdo contempla la construcción de una planta de licuefacción flotante en la costa atlántica, con capacidad inicial de 6 millones de toneladas por año, ampliable a 12 MTPA en una segunda fase.
La inversión se desglosa en tres tramos:
- US$ 25.000 millones en infraestructura portuaria, logística y licuefacción
- US$ 20.000 millones en perforación y producción hasta 2031
- US$ 40.000 millones adicionales entre 2031 y 2050, con hasta 800 pozos operativos
Según estimaciones oficiales, el proyecto generaría US$ 300.000 millones en exportaciones, con impacto directo en la balanza energética, el empleo técnico y la infraestructura intermodal.
Articulación institucional y respaldo diplomático
El acuerdo fue firmado en Buenos Aires por Horacio Marín, presidente y CEO de YPF, y Claudio Descalzi, CEO de Eni, en presencia de autoridades nacionales. La iniciativa será presentada al Régimen de Incentivo a Grandes Inversiones (RIGI) para asegurar condiciones fiscales estables y garantías jurídicas a largo plazo.
Desde YPF se destacó que el acuerdo corresponde al Technical FID (definición técnica previa a la decisión final de inversión), y que Eni fue elegida por su trayectoria internacional en proyectos de GNL y su capacidad operativa en entornos complejos.
Lectura italiana: Vaca Muerta como nodo estratégico
Según el medio especializado Energia Oltre, el proyecto fue presentado en Roma durante la Conferencia Italia–América Latina, con respaldo diplomático del gobierno italiano. Eni considera a Vaca Muerta como “potenziale immenso” y el acuerdo como “tappa fondamentale” para la seguridad energética europea post-rusa.
Claudio Descalzi afirmó que el yacimiento argentino “tiene más rendimiento que los mejores campos de shale de EE.UU.”, y que el gas argentino será clave para reemplazar carbón en Europa y Asia.
Impacto logístico y soberanía energética
La iniciativa no solo posiciona a Argentina como proveedor estratégico de GNL, sino que redefine su rol en la logística intercontinental:
- Articulación con puertos atlánticos para exportación directa a Europa y Asia
- Desarrollo de infraestructura flotante que evita dependencia de terminales terrestres
- Generación de empleo técnico especializado en perforación, licuefacción y trazabilidad energética
Además, el proyecto se alinea con los objetivos de descarbonización global, aunque aún enfrenta desafíos operativos en materia de propulsión alternativa y certificación ambiental.
El acuerdo YPF–Eni representa mucho más que una inversión récord: es una plataforma de soberanía energética, trazabilidad logística y articulación institucional. La escala del proyecto, el respaldo diplomático y la proyección exportadora lo convierten en un nodo estratégico para la transición energética global. Si logra consolidarse con gobernanza técnica y planificación fiscal, Argentina podría convertirse en uno de los principales proveedores de GNL del hemisferio sur.
Por: Redacción

