
La empresa X-Press Feeders, con sede en Singapur, anunció que no cumplirá con el fallo judicial que la obliga a pagar USD 1.000 millones por el desastre ambiental causado por el buque X-Press Pearl, hundido frente a las costas de Sri Lanka en 2021.
Este fallo judicial ya había sido anticipado por Confluencia Portuaria en julio de este año, cuando Sri Lanka fijó una compensación récord por el naufragio del X-Press Pearl. Leé la cobertura anterior acá
El CEO de la compañía, Shmuel Yoskovitz, calificó la sentencia como “un precedente peligroso” para el comercio marítimo global y sostuvo que “viola el principio de limitación de responsabilidad” que rige el transporte internacional.
El buque transportaba productos químicos, resinas y pellets plásticos. Tras incendiarse y hundirse, liberó contaminantes que afectaron más de 80 kilómetros de costa, provocando la prohibición de la pesca, daños a comunidades costeras y una crisis ambiental sin precedentes en la región. El capitán del buque permanece retenido en Sri Lanka desde hace más de cuatro años.
Limitación de responsabilidad vs. daño ambiental: ¿quién paga?
La defensa de X-Press Feeders se apoya en el principio de limitación de responsabilidad consagrado en convenios como el LLMC (Convention on Limitation of Liability for Maritime Claims). Este marco permite que los armadores limiten su responsabilidad económica ante ciertos daños, siempre que no haya dolo o negligencia grave.
Sin embargo, aplicar este principio a un desastre ambiental de escala masiva plantea una tensión jurídica y ética de fondo. En este contexto, y como el dicho popular dice: “El que rompe paga”, el daño ambiental no puede ser relativizado por convenios pensados para proteger la navegación comercial.
Debe ser reparado integralmente, con trazabilidad jurídica y responsabilidad funcional. No existe un límite a lo que una empresa puede ganar, pero sí se pretende limitar lo que debe pagar cuando el daño afecta al medio ambiente, a la salud pública y a comunidades enteras.
Reacción internacional y antecedentes
La ONU en Sri Lanka calificó el fallo como “un paso vital hacia la justicia ambiental” y pidió que los responsables cumplan con la compensación ordenada. X-Press Feeders afirma haber gastado USD 170 millones en remoción del naufragio, limpieza ambiental y compensaciones, pero se niega a aceptar un fallo “abierto y sin tope”.
El caso X-Press Pearl se suma a una lista creciente de incidentes marítimos que interpelan el modelo de responsabilidad vigente. La tensión entre limitación comercial y reparación ambiental exige una revisión profunda del marco jurídico internacional, especialmente en contextos donde la trazabilidad del daño excede lo técnico y alcanza lo estructural.

Analista Internacional

